Ayer, 4 de agosto, Chile salió a las calles. Fue bonito. Parece que la población despertó de un largo letargo y salió a manifestarse en contra de todas las malas prácticas que se llevan a cabo en el país desde 1990 y que se intensificaron con el gobierno de Piñera, desde 2010.
La educación fue el eje que convocó a una gran mayoría de los sectores sociales y que, a pesar de la represión gigantesca de parte de Carabineros, mantuvieron movilizaciones durante todo el día y hasta bien entrada la noche. Lo malo fue la gran cantidad de vandalismo y destrozos. Nada puede ser perfecto.
Espero que Chile siga teniendo estas actitudes democráticas, siga reclamando lo que es propio y no se deje amedrentar por la policía o el gobierno represivo.
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